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Dulces sueños

Las once de la noche y …. ¡Mamá! ¡No tengo sueño!!, no quiero dormir. ¿Os suena de algo? Para los niños la hora de ir a dormir puede resultar aburrido, pero claro, si nos ponemos en su lugar, es un tiempo perdido para ellos, sus ganas inmensas de jugar, observar, experimentar… se ven truncadas por tumbarse y esperar a dormirse.
Según la Academia Estadounidense de la Medicina del sueño, los niños entre 1 y 3 años deben dormir entre 11 y 14 horas diarias, de los tres a cinco años de 10 a 14 horas y desde los 6 a los 12 años entre 9 y 12 horas
A veces puede resultar difícil que entiendan la importancia que tiene el sueño y el descanso, pero con ciertas rutinas, podemos hacer que nuestros peques se sientan más seguros y el momento de ir a dormir sea más agradable. Dichas rutinas tienen que repetirse a diario a las mismas horas aproximadamente y una vez entrada la tarde intentaremos disminuir el ruido, la luz, y el uso de pantallas. Algunas de ellas son las siguientes:
  • Ducha o baño relajante. Incluso para los adultos el momento de la ducha después de una larga jornada es uno de los más placenteros del día. Para ellos de igual modo lo es.
  • Masaje. Después del baño cuando pongamos crema hidratante podemos darle un masaje, incluso este ratito puede llegar a convertirse en un momento de conexión con tu pequeño o pequeña.
  • Cena ligera, sin exceso de grasas, fritos o alimentos pesados. Un caldo o un puré de verduras acompañados de un alimento protéico suave y un lácteo sería una buena opción. Incluso hay alimentos como el plátano que ayudan a conciliar el sueño ya que contienen aminoácidos precursores de la melatonina, el neurotrasmisor que induce al sueño.
  • Un cuento antes de dormir. En mi casa, como amante de la literatura infantil, este momento siempre ha sido uno de los más especiales del día. Cuentos cortitos con valores morales, son ideales para esta despedida del largo e intenso día.
  • Mimos. El último paso antes de dormir debe ser armonioso, brindarle la seguridad necesaria para poder conciliar el sueño, sabiendo que estaremos ahí si nos necesitan. Decisión de la familia será compartir cama (colecho), habitación o ninguna de las dos cosas.
Y con todo esto y un bizcocho… pude ser que hasta mañana a las ocho.
Como colofón os dejo alguna recomendación de cuentos que ocupan la estantería de mis pequeños.

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